CEMBADA: Zanja en cada uno de los lados de un camino o tierra de labranza para recibir y desaguar las aguas (DEL VOCABULARIO PARAMES).
De igual forma que la "Cembada" este BLOG va recibiendo las aguas de mis impulsos e ideas.

martes, 17 de enero de 2012

RELATO: "MUROS DE CRISTAL"

 "MUROS DE CRISTAL"

Por aquella época los dos compañeros se divertían en vagar de un lado a otro. Recorrían todo lo que podían ver a su alrededor. Pero ninguno de los dos veía las cosas de una misma forma.

Los años pasaban y los compañeros continuaban su largo vagar por la vida. Hasta que un día uno de ellos se negó a proseguir su camino. 
Tal vez estuviera cansado de tanto vagabundear, o a lo mejor creía haber visto ya todo lo que podía ver. 
Mientras, el otro, trataba de continuar el camino que ambos habían emprendido un día, pero esto cada vez resultaba más difícil para uno sólo.
Y llegó, el día que éste también se dio por vencido y lo abandono todo. 
Entonces los dos compañeros volvieron a caminar juntos.


Un día ambos llegaron a un lugar en el cual vivía un hombre un tanto extraño. Este les hablo de que su problema tenia remedio y que ambos si seguían sus instrucciones volverían a poseer su mismo espíritu de antaño. 
Ninguno de los dos tomaron muy en serio lo que aquel hombre les había dicho, aunque en cierta ocasión habían oído hablar de tal remedio. 
Pero ambos habían perdido el valor de antaño. De todos formas ambos pensaron que nada se perdía por tratar de averiguar de que se trataba tal remedio y ambos siguieron los consejos de aquel extraño hombre.

Aquel hombre les estuvo examinando uno por uno durante un largo espacio de tiempo y haciéndoles preguntas.
Llegó a la conclusión de que uno de ellos poseía algo más de espíritu que el otro y que por tanto para uno el remedio sería algo más fácil que para el otro.
Les dio un papel con algo parecido a una receta y les dijo que tratasen de conseguirla.

Así lo hicieron ambos y cuando por fin tuvieron el remedio en su poder comprobaron que efectivamente tenía ciertos poderes que les devolvía el espíritu perdido. 
Ambos volvían a caminar juntos, los dos volvían a ver las cosas de diferente manera, pero de una sola forma y así caminaron durante cierto tiempo.

De vez en cuando volvía a ellos la apatía y de nuevo perdían el espíritu. Pero ya sabían la solución y volvían al hombre extraño que les volvía a hacer preguntas y les daba un papelito.

Así estuvieron durante mucho tiempo hasta que por fin tuvieron un día el deseo de recordar como se vivía sin aquel remedio milagroso.
Ambos querían volver a sentir la naturaleza tal y como era, sin ninguna ayuda. Diriase que el espíritu había vuelto a ellos sin necesidad del remedio.

Y así lo intentaron pero fue terrible contemplar como era imposible salir de aquella trampa mortal que les había tendido aquel hombre extraño. Por más que trataban de salir al mundo siempre se encontraban con un muro que les impedía abandonar el remedio.

Llegó un día en el cual el remedio se les rompió y ambos creyeron que aunque no pudieran ir tan lejos por lo menos intentarían vivir sin él.

Pero esto duró poco. Ambos se dieron cuenta que no podían vivir sin estar detrás de aquella prisión en que les había encerrado el hombre extraño.
Comprendieron que toda su vida se la pasarían detrás de aquellos muros de cristal en los que un día alguien les había encerrado.


Aquellos ojos que habían perdido el espíritu de ver tendrían que pasar toda su vida tras aquellos cristales que como muros de una prisión encerraban sus ansias de libertad, aunque les dejasen contemplar el mundo tal y come es, pero nunca sin poder salir de la prisión.
Juan  Carlos Sastre Carvajal.

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